Desarrollar nuestra reputación siempre ha requerido trabajo. El auge de las redes sociales, la importancia de los buscadores en Internet, la explosión del fenómeno blog y los comparadores y agregadores de productos han vuelto este trabajo más complejo pero también más interesante.
Hasta hace relativamente poco tiempo nuestra reputación se propagaba individualmente de persona a persona y eso requería tiempo y un trabajo constante. Ahora, las herramientas con las que nos encontramos en Internet nos permiten expresar nuestra opinión y que tenga una propagación inmediata.
Un comentario incendiario puede prender rápidamente y poner en jaque nuestra reputación en apenas unas horas. La veracidad y la fuente de la que procede el comentario en realidad no tienen ninguna importancia a la hora de que éste se propague. Lo realmente importante es que resulte interesante. Si pensamos en los fenómeno del cotilleo y el rumor, nos daremos cuenta de que un buen conflicto siempre resulta atractivo.
Desde nuestro punto de vista, ya sea como profesionales o como empresas, antes nos podíamos permitir el lujo de ignorar las críticas negativas y los rumores. En la época que nos encontramos, la situación cambiado radicalmente. Ahora las críticas dejan rastro en Internet. Si no respondemos adecuadamente, nuestra reputación sufrirá. El impacto siempre será negativo porque, ante la duda, un porcentaje de nuestros clientes potenciales dejarán de comprar nuestros productos. Si somos profesionales, nos puede costar muchas oportunidades laborales.
Pensemos, ¿has recurrido alguna vez a Google para investigar si una persona o empresa es de fiar? ¿Qué ocurre entonces si nos encontramos con una opinión o mención negativa? ¿Confiarías en esa persona o empresa?
Cuanto mayor sea nuestra influencia o la de nuestra marca, mayor también es la probabilidad de que esto nos ocurra. En ese caso, la situación se puede corregir. Para ello necesitamos aplicar diversas estrategias cuyo objetivo es restar relevancia a los comentarios negativos al tiempo que conseguimos más visibilidad para los positivos.
También, en el mejor de los escenarios, podemos intentar se puede solucionar hablando directamente con el propietario de la opinión negativa e intentando resolver el motivo que generó la opinión negativa.
Pero, como en cualquier otro área, en reputación online siempre es mejor “prevenir que curar” y desde namingdigital nos gusta ayudar a convertir a convertirse en los dueños de su reputación.
Cuando lanzamos nuestra empresa, nuestro producto e incluso nuestro propio blog muchas veces nos encontramos con la siguiente duda ¿qué dominio registramos?

Perder un dominio es más frecuente de lo que podríamos pensar y genera grandes problemas. En primer lugar, nuestra web deja de estar visible. Mucho peor es que todo el esfuerzo que hemos realizado para dar a conocer nuestros productos y servicios se pierde. Namingdigital te puede ayudar a